miércoles

La Generación Bancotel


CREO que formo parte de lo que yo llamo "La Generación Bancotel" : parejas más o menos incultas (clase media-caspa) que algunos fines de semana se van a un hotel con bonos de esos a echarse un polvo y todo ello revestido de una amoralidad que, como ha escrito Ramón G. en la página del gran Rodolfo, es propia de la gente paleta. Profundicemos: una mujer española joven quiere ser progre en la moral, pero también ultraconservadora en las formas tradicionales de la conformación de un hogar. Puede ser una guarra sexual, pero nunca será una guarra doméstica. Perderá su himen con cualquier manipalmi sin afeitar, pero no permitirá que un visitante mendrugo ponga el vaso sobre la mesa en vez de sobre el posavasos que ella ha entregado previamente y que vigila con ojos censores mientras asiente con fingida sonrisa a las peroratas del sujeto, que puedes ser tú mismo. Las novias de la Generación Bancotel bajan por la mañana en el ascensor a tragarse el buffet (horrible palabra, como croissant, nunca sabes cómo pronunciarla y mucho menos cómo escribirla), y sus rostros macilentos reflejan toda su suciedad, toda su vulgaridad, a la luz de un amanecer que las pone frente a frente con el sanchopanza que las ha bombeado toda la noche, inmersas en un mundo de cuñados, vacaciones en el pueblo, tardes en el Carrefour, esclavas de plata, mechas oxidadas y raíces ennegrecidas por la indolente marcha de los tiempos modernos. Los principios de la decencia son sustitudios por los de la eficiencia. Todo bien organizadito. Todo bien calculadito. Y en fin de año, cotillón. Todo muy práctico. Las mujeres españolas que pueblan Sanchiguarro son, en su mayoría, mujeres prácticas. Mujeres que saben valorar un cupón descuento y un bono para hotel. Mujeres de hoy. Mujeres de siempre.

lunes

Las uvas de la ira



A veces pienso que los tristes desarrapados de Steinbeck encontraron su ansiado paraíso antes que yo mi PAUpérrimo piso de Sanchiguarro. Paco empieza a perder la esperanza, lo noto en sus ojos. Y yo empiezo a perder la fe, lo noto en las profundidades de mi alma. Sin embargo, la Vero considera que cuanto más tarden en entregarnos la casa, más se habrá revalorizado, y no parece importarle que el olor de los pies de Tote me esté arruinando la pituitaria de arriba, y mi abstinencia forzada me esté resecando la pituitaria de abajo. Menos especulación y más eyaculación. Eldorado se difumina día a día. En la esacena final de Las uvas de la ira, Rosa de Sharon amamanta a un adulto que estaba hambriento, ¿dónde está mi Rosa?

domingo

Soy comercial, o sea, nada.


Muchos ya lo habréis adivinado. Pertenezco a ese sector laboral que se llama comercial, consistente en vender servicios que nadie necesita, llevando una corbata que suena a cachondeo, cobrando un sueldo irrisorio sólo compensado por la vana ilusión de obtener incentivos utópicos, y comiendo de tartera porque no quedan más cojones. Hace un mes, para colmo, me "ascendieron". Eso significó una subida mínima y un aumento desproporcionado del horario laboral. Mi jefe me dijo "ya sabes que los jefes no entendemos de horas". No entenderás tú, hijoputa. En la imagen, mi lunch-box. ¿Es esto serio? ¿Puede llevar tartera un jefe?

Una calle en Sanchinarro para J.K. Toole


Señal de alarma: mi madre me ha regalado una rebeca de punto. De ahí a ser uno de esos cuarentones tarados que salen por las tardes a pasear con sus padres ya entrados en años, hay un paso. O me entregan el piso, o me vuelvo una especie de Ignatius Reilly. En cuanto a la Vero, detecto el uso de determinadas palabras que gustan a las mujeres paletas, como "manjar". Son palabras que las personas normales no usamos porque nos resultan jactanciosas y hasta obscenas. Una paleta puede pronunciarlas con ostentación y deleite indisimulados. ¿Es la Vero una paleta? De momento, está en observación. Y la quiero.

viernes

La Vero

CUANDO miro a mi Vero me doy cuenta de que tiene un gesto como de chula acaso algo paleta. Yo la quiero igual, pero esa forma de apretar los labios y arquear las cejas me recuerda a esas manadas de mozas que se bajaban de las blasas procedentes de municipios increíbles, presos de un furor industrial donde los mozos se agolpan en barriadas y estudian artes marciales, y las mozas son todas esteticiéns (cómo odio esa palabra). Lo que me llamó la atención de mi Vero fueron sus enormes tetas, de las que está tan orgullosa que siempre las luces bajo escotes inimaginables. Eso quizá también sea paleto. Pero es mi novia, la que será madre de mis hijos, la que compartirá comigo el pisito de Sanchinarro. Y la quiero.

jueves

Lo que me distingue del Tote

1. Él es libre, yo salgo con la Vero.
2. Él no estudió ni el huevo, yo terminé mi carrera con bastante apuro.
3. Él es un operario sin responsabilidad alguna, yo vivo angustiado por decisiones que nadie me paga, porque cobro apenas 60 euros más que él.
4. Él siempre está sonrriente, yo tengo un careto de amargado que flipas.
5. A él le han dado cesta de Navidad, a mí me han dado un cubilete para meter bolis con un calendario impreso junto al logo de la empresa, que lo debió de diseñar algún furtivo del Cottolengo.
6. Él no considera necesario ducharse ni afeitarse todos los días. Yo tengo que ir aseado a mi oficina, aunque al final del día las condiciones de hacinamiento de la misma y el estrés hacen que huelas como Sadam el día que se disfrazó de Papa Noel.
7. Él ahorra una barbaridad, y tiene una cuenta corriente que ya quisieran muchos ingenieros, y yo no ahorro ni para pipas, por eso tengo que venir a casa de la Vero a hincharme de kikos.
8. Para él es más importante un gol de Raúl que un holocausto nuclear. Para mí es más importante que me den el puto piso de Sanchiguarro que el holocausto nuclear, aunque cuando voy al descampado que se supone será mi nuevo barrio tengo la impresión de que ya se ha producido ese holocausto.
9. Él gasta un mango de 25 cm y yo arrastro una flautilla de 10 cm.
10. Él es capaz de eructar 100 veces en una sola tarde mientras yo le observo desde el sofá que ocupo y en el que palidezco desde hace tantos años, viviendo mi vida de prestado, prestando mi vida al desamparo.

miércoles

Las Leyes universales de las madres españolas


HOY, Nochebuena, vamos a cenar a casa de la Vero. En Nochevieja viene ella a cenar con mi familia. Se trata de una Ley universal grabada a fuego en los corazones de los españolitos, igual que los números que asignamos a los canales cuando estrenamos un televisor: eso es sagrado. El 1 para la Primera. El 2 para La 2. El 3 para Antena 3. El 4 para Telemadrid. el 5 para Telecinco. El 6 para Canal Plus u Onda 6. El 7 para Canal 7. Eso no lo cambia ni Dios, que es Cristo. Será una noche de brindis, atracones, caras rojas y estómagos hinchados. Confusión. Horror. El infierno en la Tierra. Con el programa hortera de turno a todo meter reventándote los tí­mpanos y el cerebelo. Luego brindaremos por nuestro pisito de Sanchiguarro, y no es broma. Esto se ha convertido en un acontecimiento familiar. El día que nos lo entreguen vamos a tener que organizar los fastos del siglo. La madre de la Vero entiende que en Nochebuena hay que comer espárragos con mahonesa, gambas con salsa rosa, cordero asado, piña en almí­bar y turrones malos marca Día hasta que el estómago quiere cambiarse de cuerpo. Lo triste de la noche es que no dejan venir a mi perrito Paco, que el pobrecito no hace nada. Todas las Navidades es igual.

Menos mal que en Nochevieja mis padres sí­ le dejan venir, y es el perro más feliz del mundo, y ladra de alegría cuando yo canto bingo. Además, este año ha estrenado un jersey rojo que le ha tejido mi abuela, y va por ahí­ presumiendo con todos los perros. Cuando le vea su ratita le va a abrir su corazón de par en par.
A Dios le pido que el Tote este año no se ponga a cantar villancicos completamente ebrio, porque eso sería ya demasiado para mi body. El tipo, que como ya he dicho es algo fronterizo, el otro dí­a estaba leyéndose un libro de Raymond Carver. Me quedé acojonado. No sé cómo habrá caí­do en sus manos. Ahora vamos a tener un intelectual en la familia, jódete. Por último, una reflexión: las madres españolas interpretan que poner flores es poner geranios, y cocinar setas es hacer champiñón al ajillo.

Debe de tratarse de otra ley universal, como la de los canales de televisión y las cenas en casa de los respectivos padres, el color rojo de los jerseys de los perritos y la puta casa de Sanchiguarro sin entregar. El Niño Dios al menos tení­a un portal. Yo sólo tengo el estómago empedrado de kikos e ilusiones maltrechas. Creo que haré como Carver: darme a la bebida. O como mi perrito Paco: al amor callejero.

martes

¿Disfrutar?

NO sé en qué momento mi futura suegra ha sido nombrada portavoz de mi relación con la Vero. Hoy, hablando por teléfono, ha dicho: "Ellos primero quieren vivir unos años juntos y disfrutar". Oiga, disfrutar, ¿quiere decir follar? ¡Que es su hija, mujer! ¡Un respeto! Y el Tote ha dicho "eso, eso, mete saca, mete saca", y ha vuelto a sumirse en su mutismo catódico. Para mí que es subnormal el tío.

lunes

Paco, la has cagado


COMO todas las semanas, esta mañana hemos ido a hablar con el constructor. Bueno, él no es el constructor, es un pringaó que no tiene más remedio que atendernos, y todo lo soluciona con la frase "¡eso va fuera, hombre!" Oiga, que hay una especie de chabola junto al solar. ¡Eso va fuera, hombre! Y otra vez la Vero ha ido con lo de los azulejos de la cocina, que si no pegan, que si mejor verdes, que si ahora con cenefas... Dios mío, yo me avergüenzo. El caso es que la Vero le tiene muchas ganas a mi Paco, realmente le odia. No la culpo, la verdad, porque mi perrito es algo... guarrete. El caso es que estábamos en la caseta de obra y mi Paco no tiene otra ocurrencia que follarse la pierna de D. Andrés, que la sacudía visiblemente incómodo. La verdad es que Paco no me obedece, y cuando se pone en ese plan, es imposible. D. Andrés, como venganza, ha dicho: "No se os ocurrirá meter al perro en casa, os va a estropear toda la tarima". Las palabras "tarima" y "estropear" han desencadenado una tragedia en la mente de La Vero. Al salir, me ha dicho: "ya puedes ir buscándole otra casa al chucho, porque lo que es en la mía, no entra". Pero si es de los dos, he dicho. "Ya te lo he dicho, y punto". Pues eso, punto.

Kikos nunca mais


LA Vero es una gran chica, con un gran corazón, unos kilos de más, sí, pero muy bien formada, atractiva, simpática y culta. Se ha leído todos los libros de Paulo Coelho. Ella es esteticién, que no sé muy bien qué es (creo que peluquera, pero si digo eso se enoja). Mi Vero es muy agarrada, eso sí, y algo mandona. Yo voy acojonado, la verdad. Si se me ocurre decir que vamos al cine me recuerda que tenemos una libreta común (que nos llevó a abrir su madre, tócate los huevos), y que si estoy de coña. Sólo vamos al cine el día de nuestro aniversario, y ese día se enoja si no me gasto veinte veces más en un regalo para ella. Yo no lo entiendo, la verdad. Sólo sé que me paso los fines de semana comiendo kikos con mi cuñado, Tote, y creo que se me está poniendo cara de kiko. "¿Pa qué vas a pagar por una cerveza lo que cuestan 3 latas?". Ciertamente, no está exento de lógica. El problema es que con el Tote no se puede hablar. Sólo habla de fútbol y de móviles. Si hablas de otra cosa, se le queda la mirada como ausente. Y claro, allí, con el tote, mi perrito Paco, la madre de La Vero y el olor a pipas y regaliz, es imposible meterle un meneo a la Vero. Joder, yo podría estar en mi salón tan contento. El día que viva en mi pisito, juro por mis antepasados que no probaré un kiko más. Kikos nunca mais.


domingo

PAUTRIOTISMO



Hoy hemos quedado con varias parejas que hemos conocido en los foros de Sanchinarro. Es increíble como la revalorización y la ilusión de grupo que crea nos impulsa a la sociabilidad. Estas parejas, en su mayor parte, estaban compuestas por novios autistas (en sus ojos usentes me ha parecido atisbar las lesiones que crea la obsesión inmobiliaria en sus almas) y novias regordetas y mandonas adictas al Carrefour que pregonan a los cuatro vientos las virtudes de su compra. La mayoría se pica con otras amigas y conocidas sobre lo listas que han sido, pero es cuando se encuentran con otras colonas de Sanchinarro cuando entra en juego la especificidad del monotema: es mejor el Jardín del Mirador que el Mirador de los Naranjos o los Brezos. Siempre, la parcela de cada uno es mejor que la otra. ¿Razones? Las más inverosímiles: mayor cercanía al Cortinglés pero también lo contrario, por el ruido. Mejor orientación. Mejor acceso. Mejores calidades. Todo vale en esta ceremonia de la mezquindad. Yo no hablé nada, y todos los novios parecíamos seres a los que les han extraído el alma, como si fuéremos personas incrustadas en Matrix, o esas personas que metían en vainas unos extraterrestres si se dormían (Invasion of the body snatchers) y nuestras peponas se peleaban y componían amistades farisaicas basadas en este nuevo patriotismo del PAU, que yo llamo "PAUTRIOTISMO". Y mientras mis huevos estallando.

sábado

ACOJONADO ESTOY


Mi perrito Paco, que va más salido que yo, porque se le pasa el arroz sin catar a una perrita de Sanchiguarro a la que le echó el ojo. ¿O era una rata?

Prefiero vivir en una caravana a esto, joder.


HOY, que hemos sabido que el mes que viene nos dan el piso, la Vero ha dicho como quien no quiere la cosa que "hasta que no esté puesto hasta el último detalle, no se entra a vivir". Me temo que ello implica visillos, toallas, lámparas, cuadros, cubiertos, electrodomésticos, televisión..., etcétera. Pero, por favor, ¿quién dicta estas normas universales a las mujeres españolas? ¿hay algo genético en las pautas conformadoras de un hogar patrio? Esto es trampa. Tres años de continencia y ahora esto. Mi perrito Paco y yo tendremos que esperar más o hacernos pareja. No hay más opción. Obreros de Sanchiguarro: os vigilo y me encargaré de que no holgazaneéis más y pongáis los putos ladrillos echando leches.

DONDE ESTÉ EL DÍA, QUE SE QUITE EL CORTINGLÉS (O pa qué pagar por la Coca-Cola el doble que por la Conga-Cola)


LO del Hipercor está muy bien, pero la Vero dice que hasta que no abran un Día, Sanchiguarro no será una verdadera ciudad. El Cortinglés está muy bien para pasear, pero si quieres llenar el carro, una mujer española que se precie va al Día como hay Dios. No sé qué les dan, pero les engancha. Van allí con su tarjeta-descuento, compran sus productos fabricados en Grecia y "¿pa qué vas a pagar más, si es igual?" La Vero siempre dice que la crema de cacao es "como" la Nocilla, y su madre va más allá: "es mejor, y no pagas la marca". Vale. Pero yo prefiero Coca-Cola que Conga-Cola. Si me quise ir de casa fue para comer Kellogs, yogures Danone, y otras marcas. Seré una víctima de la publicidad, pero prefiero eso a ser una víctima de las galletas El Príncipe de Día, made in Turquía. Y es que la versión Día de todos esos productos es como atiborrarte de Gulas, que está bien, pero ya ni les pintan el ojo, coño.

TENGO LOS HUEVOS CARGADOS DE AMOR


ANTES las parejas consumaban su amor cuando se casaban. Ahora es cuando le entregan el piso de Sanchiguarro. Me lo ha prometido la Vero, que viviremos unos años arrejuntáos, y luego nos casaremos con todas las de la Ley. Yo llevo esperando tanto tiempo que ya me desborda tanto amor. Me da igual cómo alicaten los baños. Me da igual cómo sea el cuarto trastero. No me importa si el suelo es de tarima o de parquet. En realidad yo sólo pienso en cogerme a la Vero y empotrarla contra la pared, ya sea de gotelé, de pintura lacada o de papel pintado. Me importa un huevo. Por Dios, señores de Sanchiguarro, terminen ya la casa o me va a dar algo. Sinceramente, o me entregan la casa o me follo a sus hijas, señores.

S'A RABOLARIZAO


HACE ya tres años que esperamos la Vero y yo que nos entreguen la casa. La verdad es que al principio íbamos constantemente a la parcela, y cualquier pequeño avance era motivo de alborozo. En este momento, ya están muy avanzadas las obras, e incluso podemos divisar la que será nuestra ventana. La Vero siempre me dice: "Pepo, fí­jate, nos costó 22 millones y seguro que ya vale 40, lo que s'a ravalorizao!", y siempre me da un achuchón. Creo que eso de la especulación no debe de estar tan mal, porque gracias a ella me llevo alguna alegría de cuando en cuando. Debe de ser afrodisiaca la especulación, que un señor llamaba una vez en la televisión "espectaculación". Debe de ser porque es espectacular. No lo sé, pero une mucho a las parejas.


Se puede caer más bajo, pero no se puede decir más claro