Mi autoestima está bajo mínimos. El culpable –involuntario- de ello es el Tote.
-Ayer viendo un concurso televisivo con el Tote, que estaba sumido en su mutismo devorador de kikos, y dijeron:
“Doctrina religiosa y filosófica que sostiene que las almas de los muertos transmigran a otros cuerpos cuyo grado de perfección varía según los merecimientos de la vida anterior: la escatología del hinduismo se basa en ella”. Y el Tote dijo:
“¡Metempsicosis!” Yo pensé ¿Qué dice este mamarracho? Y de pronto, cuando el concursante falló, dijeron:
“No, era metempsicosis”. Me quedé acojonado. Hay que tener en cuenta que el Tote es una especie de ser con el cerebro totalmente petado. Alucinante. Me quedé muy jodido y picado. Pero no logré acertar ningún término.
-El otro día, salimos el Tote y yo a tomar una copa. Imaginaos lo aburrido que debía de estar para cometer tal error. El caso es que allí había unas compañeras suyas del gimnasio bastante ordinarias, con el pelo achicharrado por el agua oxigenada y las mechas, pero bastante potentes. Vamos, que estaban bastante buenas. No me hicieron ni puto caso, pero el tote se acabó enrollando con una y me dijo:
“Bueno, pos ya nos vemos mañana”. Me fui bastante tocado.
-Hoy me ha dicho la Vero que al Tote, que no ha estudiado ni el huevo, le han hecho capataz, que como todo el mundo sabe consiste en decir cada cierto tiempo:
“Mueve esos palés echando leches”. La palabra
palé es fundamental. Pues ahora el tiparraco zampakikos este gana más que yo. Tócate los huevos.

-Esta semana resulta que he tenido que llevar al Perropaco al veterinario porque se ha zampado un trozo de kéfir que había tirado la Vero, y se ha empachado. Le han tenido que hacer un lavado de estómago (el muy cabroncete estaba encantado con la lavativa metida en el culo) y me han quitado 35 euros que me hacían falta para terminar el mes.
-Finalmente, estaba en mi casa creyendo que no había nadie y me había subido al sillón en calzoncillos y estaba cantando la canción “
Vive la vida loca” pero con la letra ligeramente alterada al estilo
“Chupa mi polla loca”, y haciendo movimientos descontrolados y algo obscenos. En esas me doy la vuelta y allí estaba mi madre alucinada mirándome. Me han castigado sin salir el fin de semana. Joder, que no soy Ignatius Reilly.