
He tenido un sueño que tiene valor de fábula. Iba una pareja de petardos (típica novia mandona imbécil y tipo pelele como yo) a ver unas casas que vendían en una buena zona. Los tíos iban pensando que la casa valdría 60 millones, y podían afrontarlos porque el padre carnicero de ella les ayudaba. El caso es que llegan allí y el tipo, muy amable, de la caseta de obra les dice: "Dos millones de pesetas". Ellos contestan: "¡¿Cómo puede ser?!" Y él les dice: "Esto es una excepción del mercado, un capricho mío, un gesto con vosotros que sois jóvenes y majetes". "Sólo hay una cosa -continúa-, y es que si en vez de dos millones me dais tres, podré comprar unas casas a unos huérfanos ñapas de Costa Rica. Pensadlo, sin problema, y sólo si podéis". Se van a casa todo contentos y llenos de codicia: menudo chollo. No se lo diremos a nadie. La gordita hace su trabajo de mujer española por la noche, y el gañán el suyo. Por la mañana, desayunando, ella le dice: "¿Y si le decimos que lo del millón ese ahora no podemos, pero si pudiéramos, lo daríamos por supuesto?". "Vale, y asín nos compramos el yacusi", contesta el sanchopanza. Van esa misma mañana, con los dos millones en metálico y le dicen eso al viejete con canas, del estilo de esos personajes que hacen de Dios en las películas americanas inverosímiles que tanto divierten a las paletas. El tipo, que realmente les daba el chalet en ese precio, les dice: "Ibais a gastaros 60 millones, os digo que sólo cuesta 2, y sois incapaces de dar un millón más para otras personas. Qué rápido se os ha hecho vuestro ese millón en el corazón, y cuánto cuesta soltarlo. Que os follen y os podéis ir a Sanchiguarro a compraros un ático con vistas al descampado por 60 millones, habéis perdido vuestra oportunidad, paletos egoístas hijos de puta", y les expulsaron de allí con unos látigos de fuego. Diréis que es imposible que haya soñado esto, pero sí lo he soñado.
*****AÑADIDO: En serio, ¿cuántos creéis que mucha gente en una situación como esta sería incapaz de soltar ese milloncete? ¿Cuántos dirían: "¿Y por qué tenemos que darle un millón a esos huérfanos?"? Pensad en la gente que conocéis, en esas novias ahorradoras, a esos sanchopanzas tragapancetas, ¿darían el kilo? Me temo que a pesar de ahorrarse tanto dinero, serían incapaces. Es desalentador.