viernes

Alarma

Alarma. Después de la crisis de 2002, cuando una persona aún por indentificar leyó el libro de instrucciones de su manopla anticelulítica, nadie había vuelto a coger ningún libro en Sanchi. Sin embargo, desde enero son ya dos las paletas desenvueltas y prácticas que han tenido entre sus manos un libro: Luci, una chica arrejuntada, esteticién, 35 años, una hija pedorra, fan de La Oreja, orgullosa de su bien nutrido escote, progresista en lo moral y tradicional en lo social.La Luci se pilló un libro de Isabel Allende, se sentó en su ático de Sanchiguarro, en el conjunto de mesa y sillas de teca, con un Zumito Pascual rico en oligofrenicoelementos, y se puso a leer un libro de Isabel Allende: "La hija de la Fortuna". Más osada fue la Piluca, 34 años, casada en Fuenla, sin hijos, dependienta, grandes tetas, labios perfilados con línea oscura, acento andalú, emuladora de revistas de decoración, militante de la frase "pero si anque sea de otra marca es como er de verdá". A la Piluca le regaló su hermana Sandra (Leganés, 1976) un libro de Antonio Gala titulado "La regla de tres". Cierto que ninguna pasó de las primeras páginas, pero la grieta está abierta. Si en Sanchiguarro la gente empieza a cambiar sus hábitos de vida y descubre la lectura, la Econonmía puede resentirse, porque son muchos los centros comerciales, discotecas, baretos de champiñón en ajillo, fines de semana en el pueblo toledano, tardes de cine español subvencionado, sábados en el continglé o el carrefús..., que dependen de ello. No es baladí. Baladí: palabra a eliminar del diccionario porque da rabia y asco.

sábado

Habemus Verrugam

La gente piensa que son los pecados las que cierran las puertas del cielo. Error: son las verrugas. Dios no quiere que entre nadie con verrugas, porque quedan fatal en la estética celestial. Los últimos estudios han demostrado que la incidencia de verrugas es mayor en Sanchiguarro, debido a que cuanto más paleto eres, más verrugas te salen. De hecho, los niños en Sanchiguarro nacen ya con muchas verrugas, y a sus progenitores les proliferan al mismo ritmo que se les mueren las neuronas. De hecho, hay otros estudios que revelan que las verrugas no son sino depósitos de neuronas muertas. Cuando un sanchiguarro con aspiraciones se compra un coche de esos grandotes tipo todoterreno, se le mueren unas cuantas neuronas y le sale una verruga. Si vas a pasar la tarde en el Hipercor que hay al laíto de casa, te sale un lunar. Chicos, si queréis entrar en el Cielo, operaros las verrugas. Cristina Almeida ya lo ha hecho. No esperéis a que sea tarde.

miércoles

Almorranoide Anal

¿Es redundanete decir hemorrodide anal? No: porque hay gente que tiene almorranas mentales muy significativas. Pero no es esta la reflexión que quería trasladaros. Resulta (de) que ayer le envié a la Vero una almorrana como esos chuletones que decía la Prisci. Con ello quería poner coto a ese desenfreno nefando que venía desplegando el Gayolo, y que me ponía muy, muy nervioso. Pero en esas estaba, cuando veo que Dios estaba mirando con cara de desaprobación. Como castigo, me ha insuflado una hemorroide bastante incómoda y me ha dicho: "Lo que no quieras para tu ano, no lo quieras para el de los demás, cabrón". ¿Era necesario lo de cabrón? Me sorprendió la dureza de estas palabras, pero he tomado buena nota y voy a dejar de hacer el tonto una temporada. Como aquí en el cielo vamos todos en pelotas, es muy comprometido que el Perropaco se interesa mucho por mi nueva criatura, y no es el único: son muchos los querubines que se ofrecen a aplicarme la pomada Ruscus Heaven, que reduce el escozor y atenúa mis pesares anales. Hay algo que falla aquí arriba, todo el día ocioso, sin poder fastidiar a la Vero, y con todos esos ángeles maricas olisqueándome el racas.

sábado

Los más burdos bocatas

Vengo observando los bocatas que le prepara la Vero al Gayolo y he llegado a pensar que tiene un plan para acabar con él: o de placer, a juzgar por la satisfacción con la que se los come, o de colesterol, a tenor de su composición:

1. Bocata de panceta con pimientos y huevos fritos.

2. Bocata de oreja a la plancha con pimientos y morcilla de arroz.

3. Bocata de lomo a la plancha con callos, pimientos y chorizo frito.

4. Bocata de entresijos con callos.

5. Bocata de callos con tortilla campera incrustada de guisantes y chorizo.

6. Bocata de gallinejas con pimientos y mahonesa.

7. Bocata de mollejas con huevos fritos.

8. Bocata de morcilla con queso.

9. Bocata de boquerones en vinagre con morcilla (este es su preferido).

10. Bocata de jamón serrano con chistorra y choped.

viernes

Algunas búsquedas brutas, en bruto

Sigue llegando gente a Sanchiguarro buscando cosas insólitas:

www.google.es/search?hl=es&q=quitar gotel%C3%A9&meta= 2
www.google.es/search?hl=es&q=sanchiguarro &meta= 2
www.google.es/search?hl=es&q=gayolo&meta= 1
www.google.com/search?hl=es&q=quitar gotele&btnG=B%C3%BAsqueda&lr= 1
www.google.com/search?q=colonos del paramo&sourceid=f
www.google.es/search?q=barrio de sanchinarro &hl=es&lr=&start=90&sa=N 1
www.google.com/search?hl=en&q=mujeres velludas 1
mx.search.yahoo.com/search?p=mujeres muy velludas&sm=Buscar&toggle=1&ei=U1
www.google.es/search?hl=es&q=penes mutantes&btnG=B%
sea.search.msn.es/preview.aspx?&q=CHICAS BAILANDO EN TETAS 1
www.google.es/search?hl=es&q=KEFIR O BICHO DE LA LECHE&btnG=B%C3%BA
search.yahoo.com/search?p=las mas gordas mujeres&sm=Yahoo%21
www.google.cl/search?hl=es&q= resumen de un tranvia llamado deseo&spell=1

NOTA: Fijaos que uno busca mujeres velludas y, no contento con eso, busca ¡mujeres muy velludas!, y acaso sea el mismo que anhela encontrar "las más gordas mujeres". No "las mujeres más gordas", sino "las más gordas mujeres". Lo más grave es que, al final, todos acaban en Sanchiguarro. ¿De qué está hecho este sitio? ¿De penes mutantes, gordas velludas, bichos de la leche, anos peludos y Gayolos ansiosos de quitar el gotelé?

Ruido de sofás de ski en las fiestas del pueblo

Siglo XXI, Unión Europea, España. Las peñas de los pueblos celebran a su patrón/patrona. La peña de los "Pocholos" se uniforma de mono obrero con lamparones de llamativas tinturas y una gorra con linterna de minero incorporada. Vagan por el pueblo transportando un sillón viejo de ski granate. Se dirigen a su local: un viejo almacén revestido de lemas ininteligibles garabateados en plena embriaguez por generaciones y generaciones de patanes inicialmente prealcohólicos, seguidamente alcohólicos y finalmente borrachurcios sin remisión. En su aturdida diáspora se cruzan con la peña de "Las Chaflaneras", una manda de mozas enfurecidas por los muerdos lastimeros de sus héroes de botellón. La palabra ha sido sustituida por el bramido precolombino. El equilibrio y la mesura han dado paso a ingesta desordenada de litros y litros de alcohol barato. Al encontrarse ambos grupos, los Pocholos entran en una especie de trance primitivo y pegan saltos y dan empujones, casi siempre con los ojos perdidos en una nube de hormonas suicidas y eructos homicidas. Las mozas berrean y se restriegan contra imaginarias sombras de felicidad, consumiéndose como nubes ardientes que reservan un corazón dulce y sutil bajo su uniforme de sevillanas histriónicas, que acaso las linternas mineras logren hallar algún día o acaso alguna noche. Pero hete ahí que aparece una nutrida representación de la Peña de los Gallufos Palominos, siempre problemáticos, siempre engorilados, siempre atravesados. Trasladan también un sillón destartalado de terciopelo ocre, en el que va sentado un vómito humano que pugna por sacar a flote lo mejor de sí mismo. Los Gallufos están muy organizados, y pagan una cuota durante todo el año que les permite hacer acopio de anís ratonero cuya ingesta exclusiva les diferencia de otras hordas. La tensión se masca en el ambiente, cargado por lo demás. Un ejemplar de Gallufo Palomino emparentado con el gorila Trumpote (sí, el del enorme cipote), se acerca al líder Pocholo ante la atenta mirada de una Chaflanera entrada en carnes. No hay espacio entre la barbilla del primero y la gorra con linterna del segundo. Un segundo, dos, tres, cuatro. El silencio es total. De pronto, un bramido animal se transforma en eructo que se alarga pasmosamente hasta articular una palabra hiriente, insultante, deletrada cuidadosamente y articulada en torno a una tromba de gas infernal que se convierte en chorro de vómito volcánico. El Pocholo, ebrio, se queda pasmado. Los Gallufos estallan de euforia y magrean a unas entregadas Chaflaneras. Unos humillados y otros triunfantes, prosiguen todos su marcha, empujando sus sillones, arrastrando su embriaguez, contando los días que restan para correr cual zombies etílicos delante de unos toros que más bien parecen los asustados ante tanta criatura montaraz. Aquellos que sobrevivan a dos décadas de destilación verbenera, darán con sus vidas en Sanchiguarro, donde una Chaflanera retirada les dará retoños con los que ir el fin de semana a construir algún chalet en una parcela rústica sabiamente abastecida por pozos ilegales y simpáticos enganches eléctricos, mientras crecen, como alelados, bajo el dominio totémico del Ano de Madrid, ese nuevo Dios Sol que reina en el páramo, ese edificio cuadrado con un agujero en medio que representa esta pesadilla anal de la que algunos escapamos a tiempo. O simplemente escapamos.

Se puede caer más bajo, pero no se puede decir más claro