jueves

SANCHIWIKI


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domingo

Almóndigas


Desde mi privilegiado balcón celestial he podido observar cómo las albóndigas que la Vero me preparaba a mí ahora se las prepara al Gayolo. Lo que antes aseguraba ser una receta exclusiva para mí, ahora rellena el buche de ese animal de polígono industrial. Esa canela que le añadía desde que vio una película absurda y pedante, se la echa a kilos a ese depredador de riñones al jerez, oreja a la plancha con tomate, berejenas de Almagro y cabezas de cordero. ¿Cuántas albóndigas puede comer un hombre? Un hombre no lo sé, pero el Gayolo se come lo menos treinta. Cuando termina, se echa mano al falo, que presenta una inusual inflamación bajo su pantalón de chándal y con los ojos muy abiertos, la respiración agitada y las esclavas de plata tintineando en sus robustas muñecas, agarra a la Vero y la posee de manera tan brutal que el Perropaco siempre se asusta y se escabulle no vaya a ser que el próximo sea su turno. Después de unas cuantas acometidas salvajes y brutales, el Gayolo se desploma en la cama y casi siempre se echa un iruto. Pareciera que en vez de albóndigas hubiera comido docenas de testículos de algún animal mitológico especialmente lascivo, de alguna quimera seminal desterrada del Elíseo por algún altercado fálico particularmente abusivo y excesivo. Ella le mira arrebolada mientras juguetea con las gruesas cadenas de oro que se confunden en su peludo pecho, aún agitado por una respiración animal y que termina en un pitido originado por alguna zurraspa mucosa de su nariz, o acaso por esos pelos que por ella asoman cual patas de cangrejo. VAMOS A VER: ESO, ROMÁNTICO, NO ES. Y NO SE DICE ALMÓNDIGAS, COÑO. Y yo aquí, arriba, untándome rebanadas de queso Philadelphia y con todos esos querubines impidiendo que entre nosotros corra el aire. Quiero terminar diciendo algo: las albóndigas son una cerdada, una comida repugnante, una asquerosidad en la que las españolas camuflan la baja calidad de la carne que compran para ahorrar, y su textura es vomitiva, es como comerse una mierda de mono.

sábado

Atención: Al Ano de Madrid le ha salido una almorranaloide



domingo

ADIVINANZA: ¿Cuántas librerías hay en Sanchiguarro?





¿Es Sanchiguarro un paraje post-nuclear?


viernes

Otra noticia rara sanchiguarra (Como pa estar orgullosos de vivir en aquel tremedal...)

Registran un nuevo s?ndrome experimentado en Madrid

Cieny?ficos norteamericanos han realizado un estudio en varias ciudades europeas que ha tenido como resultado el registro en la International Illness Research (?nica instituci?n avalada por la O.M.S. para dichos reconocimientos) de un nuevo s?ndrome conocido como A.F.S. (Anal Furor Syndrome), en español S.F.A. o S?ndrome del Furor Anal.

Esta nueva categor?a m?dica consiste, según Gislin Dagnelie, de la Universidad John Hopkins de Baltimore, "en una retracci?n involuntaria u espasm?dica del tracto anal ocasionada por la sensaci?n de agorofobia est?tica de las grandes ciudades y, particularmente, de los nuevos desarrollos, carentes de zonas ajardinadas y de un m?nimo sentido del equilibrio entre lo funcional y lo deseable en un h?abitat aceptable".

Los tres escenarios escogidos para este estudio, desarrollado desde 2003, han sido San Chinarro (Madrid), Urbanización de Zona Expo (Lisboa) y Paris Rive Gauche (París). En todos ellos se pudo constatar que un 43% de las personas realizaban un millar de micro-operaciones musculares que ten?an como efecto la retracci?n e inmediata relajaci?n de los excrementos albergados en su intestino, lo que los neru?logos han interpretado como un signo de auto-relajaci?n frente al desasosiego ambiental.

Este nuevo s?ndrome ser? trasladado paulatinamente a los estudios de Medicina y urbanismo, tras superar los rigurosos ex?amenes de la citada autoridad m?dica mundial.



Terra Actualidad - Vocento/VMT

Se puede caer más bajo, pero no se puede decir más claro