El Gayolo ya vive en MI casa con la Vero
Y no me importa. Lo bueno de aquí arriba es que no se rabia. De hecho, me da risa. El tío se trasladado este mismo sábado, y el domingo aprovecharon los dos para ir a hablar con el párraco para pedir fecha para la boda. Es la leche: ninguno de los dos va a Misa desde hace veinte años y ahora se van a casar por la Iglesia. Y además viven juntos, es increíble. Para las paletas españolas es irrenunciable lo de vestirse de blanco. Me imagino a el Gayolo con su pendiente de aro, su cabeza pequeña y brutal, su perilla mostoleña y su frac hortera rodeado de sus amigos orcos vociferando a la puerta de la Iglesia de Parla, eso va a ser un espectáculo. Los salones Diamond Paradise ya están fabricando las palanganas de salsa rosa, la crema de nécoras mutantes y los puros con una vitola que dice "Hugo y Verónica" (el Gayolo se llama Hugo). Estoy siguiendo con mucha atención este proceso, y debo confesar que al volver de la Iglesia, el Gayolo ha puesto un CD de La Mala Rodríguez y se han apareado como si estuvieran poseídos. El Perropaco daba saltos de alucine al ver esas salvajes embestidas, esas posturas culturistas y esos gemidos veronianos. Por favor, ¡dejad algo para la noche de bodas!
Esa ciudad de provincias donde la gente no se va a casa, sino que se recoge. Esa tienda de ropa joven, sí, ropa joven, donde trabaja una chica monilla y un gallufante pubescente que abusa de sí mismo con desmedida saña. Ese jersey de fibra artificiosa que transpira menos que una bolsa de Caprabo. Ese olor dulzón y amable a sobaquillo aromatizado que no se huele con la nariz, sino con el alma, como un saquito de pimentón o una hogaza de pan de nuestra infancia garciana. Ese tufillo que no es el olor a cebolleta ranchera de la Vero en los granados días del turbio fluir, pero sí esa fragancia a sobaquina apenas apresada por un desodorante renunción. Como dijera Francoise Dolto,
Soy Pepo, amo del Perropaco, un esperanzado futuro vecino de Sanchinarro, novio de Verónica, (la Vero), y este es mi diario, con el que quiero rendir un homenaje a esas parejas que adquirimos un pisito en Sanchinarro y ahora podemos presumir de nuestra fantástica revalorización, las compras interminables de visillos, las amenas charlas sobre el Hipercor "al laíto de casa", etcétera. Aunque, claro, no todo es de color rosa...
PRIS, VUELVE, IGNORA LA MEDIOCRIDAD QUE NOS AFLIGE EN LA COLA DEL DÍA, NO TE SUICIDES CON UNA SOBREDOSIS DE TÁMPAX.
2 cosas que he oído a personas llegadas de más allá del atlántico y que me han llamado la atención: "En España se trabaja, pero se goossa" (Colonia Jardín, 2006) y "Padre no es el que engendra, sino el que cría" (Vallecas, 2006).
ENLACES DE LA SEMANA
AVISO PARA EL QUE BUSCA "GORDAS VELLUDAS" EN GOOGLE Y LLEGA A MI WEB NO SÉ POR QUÉ CASI TODOS LOS DÍAS: En esta página no hay ese tipo de mujeres. Tenemos a la Vero, que está a tu disposición, pero sólo es velluda en el florón. No nos importa que visites esta web, pero no queremos que te ilusiones la manola en balde.
I PENOSA VIDA



Sanchinarro en primavera y en sueños

